martes 24 de junio de 2008

"Vieja, tenemos competencia"

Recién me decían que una de las personas más ricas del mundo es el que inventó el palito de helado. Más allá de ser un dato claramente discutible, desde ese momento no puedo dejar de pensar en la cara del tipo al que se le ocurrió el cucurucho cuando le contaron de semejante creación.

Seguro que re puteó.


viernes 13 de junio de 2008

Llegó

Ayer iba caminando por Callao. Media tarde de sol, amena. Se me había pegado un tema de The Cure, y lo tarareaba por dentro. En eso, un Volkswagen blanco queda atascado en la senda peatonal, ante la congestión absoluta de Lavalle. Moneda corriente desde que ese edificio en construcción a mitad de cuadra usa parte de la calzada para la mezcla.

Miré al conductor, no se por qué. Al cabo de dos segundos, él hizo lo mismo. Una especie de cuelgue eterno. Arrancó, así nomás, con cara de odio. Recién entonces me di cuenta de todo.

Pasaron 13 años, pensé enseguida. 13 años desde que tenemos patentes con tres letras y tres números. 13 años y llegó el día en el que un tipo se quiere matar porque su flamante auto saluda y se despide con un pedazo de chapa que dice HDP 035.

lunes 9 de junio de 2008

Mozo, un fernet

Lo primero que escuché al entrar al bar fue una conversación que arrancó así:

- Me quiero parecer a mi abuela, que es una ídola, así que me dejé los bigotes.

¿Cómo no me iba a quedar?

domingo 16 de marzo de 2008

Sábado largo I

Me tomé un bondi a las 11 y media, y llegué a destino a las 11. Adoro ser puntual.

Sábado largo II

Conversación telefónica. Reproche justificado. Respuesta:

"¿Qué querés, que te tenga la vela las 25 horas del día?"

Interlocutor se ríe. Charla desviada a las ocurrencias de Cris.

Zafamos.

miércoles 12 de marzo de 2008

XL

Hace 10 minutos me intentó picar el primer mosquito de la temporada. Charlando, me dijo que se llama Alberto, que tiene veinte años mosquiteros y le gusta mucho el fútbol. Le comenté que vino un poco tarde, y se rió.

martes 11 de marzo de 2008

Prontuario poco favorable

Colectivo, casi mediodía; el hambre empezaba a hacer de las suyas. Monedas, boleto, y busco asiento. Veo que dos quinceañeros (también puede ser que tuvieran 16 o 17) discutían en voz baja. No encuentro un lugar cerca, y me lamento: con el mp3 sin pilas, mis chances de escuchar algo que rompiera la monotonía medio que se esfumaban.

Por suerte no fue así. Uno de ellos, sacadísimo, gritó:

- ¡¡La concha de tu madre, yo no lo puteé, pelotudo!!

Nos tentamos 3 (tres) personas.