Recién me decían que una de las personas más ricas del mundo es el que inventó el palito de helado. Más allá de ser un dato claramente discutible, desde ese momento no puedo dejar de pensar en la cara del tipo al que se le ocurrió el cucurucho cuando le contaron de semejante creación.
Seguro que re puteó.
Seguro que re puteó.

